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Detalles del robo de los Tesoros de Bengasi

Una colección de siete mil 700 monedas de oro, plata y bronce, la mayoría acuñadas durante la época de Alejandro Magno (siglo IV a. C.), pertenecientes a los llamados "Tesoros de Bengasi", fueron sustraídas del Banco Comercial Nacional de Libia.

En el robo, que al parecer ocurrió en mayo pasado y que se acaba de dar a conocer por el Consejo Nacional de Transición (CNT) de dicho país, también desaparecieron cientos de estatuillas, pulseras, medallones y collares, que en total suman alrededor de 10 mil reliquias.

Además, las dos versiones que hasta ahora circulan en Libia son que dicho Consejo ocultó los hechos para no arruinar su imagen a nivel mundial, o que ante la falta de tiempo, no revisaban periódicamente los fondos del banco, hasta hace muy poco.

Al respecto, diversos arqueólogos libios sospechan que los robos se perpetraron por los mismos trabajadores del banco, quienes aprovecharon la situación de caos que vive el país para sustraer gran parte de los Tesoros de Bengasi.

Los asaltantes, quienes ya son buscados por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), han realizado uno de los saqueos más grandes en toda la historia de la arqueología, consideraron los expertos.

Tan sólo una moneda parecida a las que estaban en la colección del Banco Comercial Nacional de Libia alcanzó un valor de 431 mil dólares, en una subasta realizada en París, Francia, apenas el mes pasado.

La mayoría de los Tesoros de Bengasi fueron encontrados entre los años 1917 y 1922 durante las excavaciones del templo de Artemida, en Cirene, la cual fue una colonia griega en la costa norte de África.

Fuente:sdpnoticias.com

Monedas invaluables de Libia, fueron robadas y otros tesoros corren riesgo.

Las ruinas romanas de Leptis Magna y el puesto comercial fenicio de Sabratha han sobrevivido hasta ahora a la guerra de Libia, así como los otros cinco lugares que figuran en la lista de Patrimonio Universal de la Unesco. Así lo comprobó una comisión de investigación que visitó Libia en septiembre.

Los tesoros arqueológicos del país han logrado salvarse del expolio gracias a que la Unesco facilitó a la OTAN las coordenadas geográficas de los principales espacios culturales del país para que no fueran bombardeados. Pero ahora, con la muerte del dictador Muamar Gadafi y el próximo final de la misión aliada el 31 de octubre, los riesgos que corre el patrimonio cultural del país se multiplican.

«Sabemos perfectamente bien que, en un periodo de gran inestabilidad, esos lugares son los más amenazados por los robos», señala la directora de la Unesco, Irina Bokova, que ha solicitado al nuevo Gobierno libio que proteja sus tesoros del expolio y el comercio ilegal. Sus miedos están fundados: Miles de piezas arqueológicas desaparecieron en Irak tras la caída del Gobierno de Saddam Hussein y en Egipto, la primavera árabe trajo consigo el robo de más de cincuenta piezas del Museo egipcio.

La Unesco ya ha alertado a los comerciantes de arte de los países vecinos para que estén vigilantes sobre el posible comercio ilegal.

«Los riesgos permanecen porque la situación todavía no está estabilizada. Hemos visto otros sitios -como Irak y Afganistán- en los que el periodo posterior al conflicto fue el más peligroso. Esto es porque cuando hay muchas armas, muchas fuerzas armadas y mucha inestabilidad, es cuando comienzan los saqueos», afirmó la pasada semana el asistente del director general para Cultura de la Unesco.
El Tesoro de Bengasi

Uno de los robos que sí se han registrado es el de la colección arqueológica conocida como el Tesoro de Bengasi, que desapareció tras la liberación de la ciudad por los rebeldes libios en marzo. «No hay imágenes documentadas. Hay que ir lo antes posible al Banco Nacional del Comercio de Bengasi donde se custodiaban las cajas que contenían las 8.000 monedas antiguas de oro, plata y bronce. Hay que ver qué queda de ellas», señalaba el pasado 21 de octubre en la Unesco el profesor Serenella Ensoli, director de la misión arqueológica italiana de Cirene.

El diario Le Figaro muestra hoy en exclusiva las únicas imágenes conocidas hasta hoy de esas monedas, que publicó en 1958 el semanario especializado «Italia Numismática» bajo el título «Las monedas de Cirene y el silphium».


El valor de esas monedas radica en su doble rareza. No solamente son antigüedades griegas que datan de entre el año 570 y el 375 antes de Jesucristo. Testimonian la existencia del silphium, una planta endémica de la región, hoy desaparecida. Los griegos consideraban el silphium como un «don precioso de la naturaleza». Según Plinio el viejo, «La oveja se duerme en cuanto la come y la cabra estornuda». A su jugo le atribuían virtudes adivinatorias. César utilizó cajas enteras para pagar a sus legionarios, según se lee en el artículo de «Italia Numismática». La planta, que se podía encontrar en la Cirenaica antigua que se extendía desde el jardín de Hespéruides hasta la villa de Sirte, desapareció en la época de Nerón. Italia, antigua potencia colonial en Libia, conservó el tesoro en la península desde 1940 hasta la independencia del país en 1961.

En el mercado del arte, las monedas antiguas están actualmente de moda, según recuerda Le Figaro. El pasado 12 de octubre, una pieza griega de la colección Peyrefitte se adjudicó en una subasta en París por 202.825 euros, un récord en Francia.

Fuente:abc.es

El único retrato de Gadafi que se salva (por el momento)

La toma de las ciudades del régimen por los rebeldes viene acompañada por la destrucción sistemática de todas las imágenes de Muamar Gadafi. El dictador se tenía gran estima a sí mismo e inundaba calles y plazas con sus retratos. Su fotografía también lucía en todos los edificios públicos y despachos, donde ahora se ven las puntillas desnudas.

En Trípoli le han quemado y acribillado y algunos hasta se han desahogado orinando sobre el rostro de quien ha mantenido el país bajo el firme yugo de la dictadura desde 1969. Hasta los relojes de mano con Gadafi asomando sobre la esfera entre las manecillas que llevaban muchos ciudadanos en sus muñecas son ahora difíciles de encontrar.

Una de las principales atracciones de los habitantes de Trípoli estos días es circular con sus vehículos sobre las alfombras con el retrato de Gadafi. También lo pisotean y escupen sobre él. Es el odio acumulado a lo largo de 42 años.

Solo hay unas imágenes de Gadafi que no han sido destruidas ni van a serlo, al menos, por el momento. Son las que aparecen en los billetes de 1 y 50 dinares que, muy a pesar de la revolución, los libios tienen que seguir acariciando cada día.

Pronto, como ocurriera en el Irak de 2003, esos billetes con el rostro del mandatario pasarán a ser objeto de compraventa para turistas y coleccionistas. Las nuevas autoridades rebeldes, que controlan ya el Banco Central, han anunciado que en unos seis meses habrá nuevo papel moneda. Por supuesto, sin la imagen de Gadafi.

Fuente.abc.es