Exhibición numismática en la inauguración del Museo Soumaya

México. La famosa escultura El Pensador de Augusto Rodin estará en el vestíbulo para recibir a todos los visitantes del nuevo Museo Soumaya, propiedad del empresario Carlos Slim, que mañana inaugurará el presidente Felipe Calderón.

El edificio, diseñado por el arquitecto Fernando Romero, muestra el uso de las tecnologías de vanguardia que definen su propio estilo, y no es para menos: a partir de ahora, ahí se alberga una de las colecciones privadas de arte más importantes de Latinoamérica, integrada por pinturas, esculturas, antigüedades europeas, numismática, textiles y arte popular.

En este día de apertura se exhibirá por primera vez la colección de medallas, monedas y billetes del siglo XVI al XVIII, que según los especialistas es más grande que la del Banco de México.

Esas piezas se mostrarán en un edificio contemporáneo de características singulares, a decir de su creador, el propietario del Laboratorio de la Ciudad de México, que lleva 10 años haciendo proyectos en el país.

“El ingeniero, el cliente, siempre tuvo la intensión de tratar de hacer un edificio extraordinario, y para ser extraordinario tenía que ser contemporáneo, el edificio es contemporáneo, pero en su función es muy clásico, en su estructura es muy clásico y en su pensamiento es muy clásico.

“Su fachada, incluso, es barroca, compuesta por 16 mil hexágonos, pero también es clásica y muy ornamental. Es un edificio contemporáneo que te habla un poco del arte del Medievo.”

El inmueble, único en su género, explicó Romero, está sostenido por 28 columnas, cada una con distintas curvaturas que hacen que el edificio emerja de la plaza, el techo se sostiene con su propio peso.

La idea es que al entrar al museo, con 6 mil metros cuadrados de exhibición, los visitantes puedan recorrer los cinco niveles de exposición, ya sea caminando o por ascensores. El domo en la cúspide del inmueble permite la entrada de luz natural, con la intención de reducir el gasto energético.

Paradójicamente, indicó, el edificio que resguardará la Colección Jumex de arte contemporáneo, y que está muy cerca del Museo Soumaya, tiene una resolución mucho más clásica y razonable.

“La verdad es que han sido tres años de trabajo, de gran aprendizaje, generalmente los arquitectos hacen sus mejores obras jóvenes y por lo regular si hacen museos los hacen grandes. Esta se vuelve una oportunidad para mí: hacer un museo cuando estoy todavía joven y lúcido, con lo que esta obra se convierte en una oportunidad.”

Los requerimientos del museo

Hacer un museo implica pensar en la forma en que debe entrar y salir la obra de arte, pero también cómo se mantiene y cómo se resguarda, indicó el arquitecto Fernando Romero.

“Se habla mucho de que entrar a un museo tiene que ser como una transición, entre la experiencia urbana, donde el caos del tránsito te atrapa, a un lugar tranquilo, donde puedas sentir serenidad, la cual te puede llevar a tener la oportunidad y el placer de la comunicación con el arte.”

Ese refugio ideal es, dice el arquitecto, el vestíbulo, ese espacio de transición donde de alguna forma las personas podrán reconectarse con la arquitectura y con el arte.

El Museo Soumaya es la traducción de un momento histórico donde el uso de la tecnología de vanguardia es fundamental: “Creo que un edificio debe traducir las ambiciones de una entidad específica, en este caso del grupo (Carso), que tiene una solidez financiera muy importante, que ha generado un nivel de empleo muy importante en el país, que tiene un interés en
México muy particular, en el sentido de contratar mano de obra para generar empleo, desarrollar y capacitar a la gente; entonces el edificio está hecho totalmente con fuerza y capital mexicanos”.

Colecciones que estarán en el Soumaya

••• Entre las piezas que ahora albergará el nuevo Museo Soumaya se encuentran las obras correspondientes a los Antiguos Maestros Europeos, con producciones de las escuelas italiana, francesa, germana y española que van de los siglos XV al XVIII. Además del arte novohispano y sudamericano, con interesantes obras que incluyen pinturas, esculturas, marfiles, estofados y objetos del ajuar doméstico virreinal.

Por supuesto, estará también la colección del maestro Auguste Rodin, la segunda más grande del mundo fuera de Francia, integrada por esculturas que marcaron el advenimiento de la modernidad. Sin dejar de mencionar las obras emblemáticas del impresionismo francés y del retrato y paisaje mexicanos en el siglo XIX.

Las vanguardias mexicana y europea estarán presentes a través de las creaciones de artistas de la talla de Picasso, Dalí, Siqueiros o Rivera, sin contar dos murales de Rufino Tamayo.

Todo este acervo ofrece al público un recorrido por los siglos más representativos del arte universal.

Fuente:milenio.com

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