En agosto Costa Rica tendra nuevo billetes.

A finales de agosto comenzarán a circular los nuevos billetes de ¢5.000, ¢10.000 y ¢50.000, informó ayer el Banco Central.

El gerente de la entidad, Félix Delgado, explicó que, como ha sido usual, a partir de que circulen los nuevos billetes, habrá un periodo de varios meses de "convivencia" en la economía entre ambas familias de papel moneda.

Luego, los "viejos" perderán su valor de curso legal, pero serán recibidos como depósito o para canje en los bancos comerciales; por último, vencido ese periodo de "convivencia", los que aún se mantengan en circulación se recibirán solo en el Banco Central.

La llegada de los nuevos ejemplares se ha postergado en varias ocasiones. El emisor había previsto lanzar los billetes de ¢5.000 y ¢10.000 a finales del 2010; luego lo pospuso para finales del 2011 y después para el 2012.

La cantidad de billetes de ¢50.000 que saldrá dependerá de la demanda que se establezca por medio de los bancos comerciales; no obstante, el Central anticipa que al inicio será poca.

Con la emisión de estos tres billetes se completará la nueva familia, compuesta por seis denominaciones. Se les llama "familia" pues todos tienen los elementos colocados en la misma posición.

Las nuevas fórmulas pretenden ayudar a las personas con problemas de visión o no videntes.

De la nueva familia están en la calle los de ¢1.000, ¢2.000 y ¢20.000.

De los billetes de ¢20.000 circulan 6,2 millones de unidades, cuyo valor corresponde a una quinta parte del efectivo en circulación.

Ante la consulta de por qué a los papeles de ¢20.000 se les ve poco, Delgado comentó que "resulta natural que un billete de alta denominación circule poco, pues no se utiliza en transacciones masivas".

Billetes de ¢1.000 dañados. De los billetes de ¢1.000 nuevos, desde junio del 2011 a la fecha (13 meses), se han puesto en circulación unos 23 millones de fórmulas.

Consultado sobre la calidad del nuevo billete (hechos de un polímero sintético) respecto al anterior, Delgado explicó que el billete "viejo" de ¢1.000 era fabricado en papel algodón, absorbía humedad y suciedad, lo cual lo volvía flácido.

"Esto, por ser una denominación de bajo valor que se usa de manera intensiva en sectores económicos como la cosecha cafetalera, ferias del agricultor, comercio informal, mercados de verduras, entre otros, condiciones que hacían que ofreciera una vida útil (uso en buen estado) de entre 10 meses y un año", dijo Delgado.

Del nuevo billete de ¢1.000, en 13 meses han circulado 23 millones de fórmulas, de los cuales se deterioraron 135.000 (incluyendo lo que los bancos comerciales reportan). Esto es, 6 billetes de cada 1.000 unidades en circulación.

Delgado añadió que al analizar el tipo de deterioro, buena parte fueron dañados intencionalmente por el usuario, a algunos les hicieron cortes, otros fueron quemados con cigarrillos, los han aplanchado y hasta los han calentado dentro del microondas.

De los billetes de la "vieja" familia en esa denominación, se han retirado 17 millones de fórmulas.

Fuente:entornointeligente.com

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